Los hindúes consideraban a las vacas como “la madre de la vida” y para ellos no había mayor sacrilegio que matar una vaca. El culto a las vacas es la causa Nº 1 de la pobreza y el hambre en la India, hay quienes afirman que el culto a las vacas merma la eficiencia de la agricultura porque los animales inútiles no aportan ni leche ni carne.
Otras ciudades de India se asombran de las libertades que tiene el ganado ya que éste: deambula por las calles, comen fuera de los establos en el mercado, interrumpen en los jardines públicos, defecan en las aceras y provocan atascos de tráfico.
La policía reunía en madrás todos los animales secos y enfermos, cuidaban de ellos hasta que se mejoraban ya que los agricultores las consideraban como miembros más de sus familias, las adornaban con guirnaldas, rezaban cuando estaban enfermas y siempre llamaban a los vecinos y a un sacerdote para celebrar el nacimiento de los becerros.
Las vacas en la India son animales muy flacos por tanto no producen casi leche y máximo pueden amamantar un solo becerro, cuando los agricultores indios quieren un animal para obtener leche entonces recurren a la hembra del cebú. Los hindúes consideran asesinos de vacas a los musulmanes por lo que ellos desprecian la carne de cerdo y comen mucho de vaca.
El ganado de la India excrementa anualmente cerca de 700 millones de toneladas de estiércol, del cual aproximadamente la mitad se utiliza como fertilizante y la mayor parte del resto se utiliza como combustible para cocinar ya que la India dispone de pequeñas reservas de petróleo y carbón por tanto las mujeres consideran la boñiga como un combustible superior para cocinar porque se adapta mejor a las rutinas domésticas.

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